miércoles, 13 de octubre de 2010

LOS CONTENIDOS OCUPAN ESPACIOS

La cultura rebosa en contenidos, muchos de ellos a día de hoy, los consumimos a la carta, ya que, el caudal de información masivo es tan amplio que construye de unidades de sentido almacenadas, códigos comunicativos distintos en el mismo ámbito social.

La materia expresiva se deposita en la diversidad.
De tal modo, que la información disponible que posee cada usuario frente a la relación con los demás, puede alterar su conducta cambiando el estado del conocimiento de los mismos.
Esta visión más totalitaria, ocupa espacios temporales, físicos, plásticos, etc, sobre plataformas sociales de distribución canalizando los diferentes lenguajes. La riqueza lingüística recorre zonas donde descargar los mensajes de los contenidos, dando trascendencia, desde el marco de la empresa, a los productos y servicios de una entidad acordes a sus grupos humanos de interés.
Esto explica que para crear Branding, el uso del lenguaje ha de permitir contenidos adecuados para las personas en general, puesto que se orientan directamente, a establecer valores, siendo de vital importancia en dirección a la pervivencia de la identidad de la marca corporativa.

Los lugares representados por dichos contenidos se dan forma bajo aspectos que dosifican el realismo del usuario y la convivencia con el valor funcional ofertado por las compañías. Estos han de tener confluencia en la experiencia colectiva del producto con el valor emocional definido, es decir, convertir el discurso del producto en un diálogo visible que proyecte la imagen del mensaje hacia espacios que den respuesta efectiva.

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